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Una historia de amor







Hace varias semanas leí la historia de una mamita que se despidió de su bebé en la semana 7 de su embarazo, sentí su paz y su amor, y por alguna razón me sentí súper identificada con ella, quiero darte las gracias por compartir tu historia... Hoy les cuento que mi bebé que tendría 10 semanas, no aguantó más... Que por cosas de Dios, dejó de crecer cerca de la semana 7...

Oramos mucho por él o ella, porque tuviera salud y creciera bien, pero cuando supe que algunas cosas no estaban tan bien, en una conversación llena de amor con Dios, le dije que si lo quería de angelito, permitiera que se fuera tranquilito porque mientras su corazoncito latiera, yo no sería capaz de interrumpir el embarazo... Y así fue...

Hoy estoy triste, pero tranquila... Hicimos todo lo que debíamos hacer para ayudar al bebé, pero la voluntad de Dios fue que estuviera con él. Hace unos días nos despedimos de él o ella, con el corazón lleno de amor, entre lágrimas, pero con el agradecimiento de tener en el cielo un angelito cuidando de sus hermanitos y de nosotros.

Ha sido un proceso muy complejo, semanas con el estado físico vuelto nada, mucho dolor tanto físico como emocional, con una depre que va y viene, tomando medicamentos... Muy fuerte... Pero al tiempo, semanas llenas de amor, mi pareja, mis hijos, mi mamá, mi hermana, mis amigos, de manera incondicional pendientes de cada momento.

Muchas personas hablan de mi fortaleza, agradezco que me la recuerden, porque me he sentido vulnerable, triste, frustrada y sin fuerzas... Humana... Me he dado la oportunidad de no cargar todo el peso, porque gracias a Dios, esta vez, tuve quien me sostuviera...

Durante estas semanas hemos tenido mucho trabajo, yo no he podido hacer nada muy pesado, así que mi familia se echó a los hombros la parte más dura de los compromisos y sacaron adelante, el gran reto de hacer posible nuestro #DigitalTrasforma2020, que nos llenó de muchas alegrías, de esas que en estos momentos, bastante falta hacían.

Esta vez les escribo para decirles que hoy me siento bien; que hoy puedo sonreír; que como familia amamos infinitamente estas semanas y por siempre a esa personita que vino a unirnos, fortalecernos y mostrarnos la hermosa familia que somos; que ha sido sumamente duro, tanto que no hay palabras para describirlo, pero que aquí estamos y aquí seguimos; que hoy soy más ProVida que nunca; que mi fortaleza y mi valentía, vienen de mi fe y de ese amor que siento por mi familia y que ellos recargan sólo con existir; que soy la mujer más afortunada del universo entero por tenerlos a mi lado; que mis hijos son mi mejor milagro; que mi vida sigue y hoy es más hermosa, porque tenemos un angelito que nos cuida y nos mostró que en medio de muchas dificultades, la vida es inmensamente hermosa...