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Los padres y el bullying





Hace unos días vimos #Extraordinario, una hermosa historia que habla de las relaciones humanas y cómo podemos afectar de manera positiva o negativa la vida de otras personas con nuestras acciones. Les comparto mi opinión sobre la responsabilidad que tenemos los padres sobre el comportamiento de nuestros hijos. En otra publicación les hablaré más sobre la película.





Víctimas, victimarios y testigos silenciosos no son los únicos participantes en las historias de bullying… Compañeros, profesores, hermanos y padres, todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad.

Los hijos no son más que el reflejo de lo que los padres le enseñemos, de los límites que pongamos y de lo permisivos que seamos. Como padres no podemos cargar eternamente con la responsabilidad de los actos y decisiones de nuestros hijos, pero sí debemos detener a tiempo las acciones que convierten a nuestros hijos en vándalos, molestos y los que se creen el rey del mundo. Cuando justificamos a más no poder cada acción de nuestros hijos, le hacemos ver que está bien lo que hace. Cuando premiamos sus conductas ofensivas, cuando la relación con los hijos se vuelve una lucha de poder, el problema de hoy puede ser una pataleta pero mañana se transforma en un ataque a otro porque su hijo se siente con el poder de…

Por otro lado están los victimarios, esos chicos que son agredidos por uno o más de los anteriores. Hay casos de casos y si bien debemos proteger a nuestros hijos de cualquier abuso, también debemos enseñarles a pararse firme, denunciar y seguir avanzando. Que esto que hoy puede ser sumamente triste, lo haga más fuerte. Es vital construir una relación de confianza con nuestros hijos que permitan que seamos su primera opción a la hora de denunciar y no permitamos que sea demasiado tarde.

En el caso de los testigos silenciosos, hay muchas variables… El que no se mete porque también tiene miedo, la presión social, quien no dice nada porque no es asunto suyo, el profesor que piensa que son cosas de niños, los colegios que no cuentan con normas firmes para esos casos y una vez más, los padres que no han educado a sus hijos sobre las bases del respeto. Debemos cultivar la empatía en nuestros hijos, para que si son testigos de un acto de abuso, sean parte de la solución, denunciando, ayudando a la víctima… Simplemente alzando la voz.

Apalancados en frases como: “Son niños, no saben lo que hacen.”, “Son niños, no entienden.”, “No te preocupes que son problemas de niños.”, “Todos los niños pelean.”, “Es normal, los niños son crueles y siempre se burlan.”, terminamos justificando actos de abuso y agresión, peor aún, nos volvemos cómplices de estos… He vivido en carne propia el matoneo y tristemente uno de mis hijos también y esas eran las frases que escuchaba en ambos casos… Lo que demuestra que no hemos evolucionado tanto…

Ser permisivos con nuestros hijos no nos convierte en una mamá o un papá cool, nos convierte en los creadores de tal vez nuestra peor obra.

Ese niño que hoy se cree el rey del universo (el famoso Niño Emperador) tal vez sea mañana esa persona tramposa, violenta, corrupta y criminal de la que tanto nos quejamos…

No conviertas a tus hijos en eso y por favor, no llames a eso amor, que amar a los hijos es formarlos para que sean personas que actúen con el respeto como lema y la buena intención como bandera.

Démosle la oportunidad a nuestros hijos, de ser buenas personas…

Acá les dejo dos links súper interesantes sobre cómo reconocer si nuestro hijo es un niño emperador:

Síndrome del Emperador: niños mandones, agresivos y autoritarios

Síndrome del emperador o del niño tirano: cómo detectarlo