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El Poder del Amor de mis Hijos







Hace más de 10 años, soy madre… Desde el instante en el que me desperté y dije: “hay algo diferente en mí”, pasaron los días y un positivo me lo confirmó, hasta llegar al momento en el que les vi la carita fuera de la panza la primera vez… Obviamente ese día no tiene explicación… Pero cada segundo que pasa después de ese amanecer, es emocionante y totalmente diferente a lo que era tu vida antes de eso.

La primera vez que escuchas el latido de su corazón, la visita cada mes al doctor en la que ruegas a Dios que todo esté bien… Hablarles a través de la barriga aunque todos piensen que estás loca… Saber cuando tienen hambre, frío calor o sueños, desde antes de nacer…

Nacen y con ellos aparece una fuerza interior indescriptible, esa que te dice que su vida depende de ti y que esa hermosa responsabilidad, es para toda la vida… Los miras y sabes que nadie te va a mirar igual…

No existe libro en el planeta, dato de la abuela, la mamá, la amiga o la vecina, que enseñe realmente lo que significa e implica cuidar de tus hijos… Afortunadamente porque todos somos diferentes, la fórmula cambia con cada uno… Pero lo que sí es constante, es esa pasión por hacer hasta lo inimaginable para que ellos estén bien. Literalmente, no importa la acción o sacrificio, el resultado siempre debe ser el bienestar de ellos… Entre otras cosas porque nada se siente más que los hijos, para bien y para mal…

Yo tomé la decisión hace 3 años de salir de mi país, con absolutamente todo en contra para poder lograrla en un país al que jamás había ido, sin casa, dinero, a veces hasta sin comida, todo para poder rescatar a mis hijos de la realidad que se vive en el país donde nacimos… Hace menos de un año, lo logré… No lo hice sola, en este maravilloso país he conocido personas tan increíbles que los llamo mis ángeles, porque realmente no pueden ser otra cosa… Gracias al apoyo, motivación y fuerza de cada uno de ellos, hoy mis hijos están conmigo y pudimos celebrar el día de las madres juntos… Varias veces 🙂

Pero la verdad es que toda esta historia es para contarles, que cuando mis hijos a través de sus cartas de regalo me dicen que me aman con el alma y el corazón… Cuando mis hijos me dan las gracias por cuidarlos, por hacerles su comidita rica… Cuando logramos subir una montaña, entre miedos, lágrimas y expectativa, pero celebramos que juntos llegamos a la cima… Cuando me dicen que el ingrediente mágico de mi comida es el amor… Cuando mis hijos me dicen que les he enseñado a apreciar la vida en cada momento… No puedo dejar de pensar que todo el esfuerzo y todo lo que aún está por venir, vale la pena… Que no hay motor más fuerte que el poder del amor de mis hijos… Y que juntos vamos a seguir creciendo, viviendo y experimentando, porque esa magia es de todos…